lunes, 25 de junio de 2018

jeba wachil Elder Fawcett ( nu tat ) tiox chawe chech ronojel le xa kut chi nu woch 

“Compararemos, pues, la palabra a una semilla. Ahora bien, si dais lugar para que sea sembrada una semilla en vuestro corazón, he aquí, si es una semilla verdadera, o semilla buena, y no la echáis fuera por vuestra incredulidad, resistiendo al Espíritu del Señor, he aquí, empezará a hincharse en vuestro pecho; y al sentir esta sensación de crecimiento, empezaréis a decir dentro de vosotros: Debe ser que ésta es una semilla buena, o que la palabra es buena, porque empieza a ensanchar mi alma; sí, empieza a iluminar mi entendimiento; sí, empieza a ser deliciosa para mí”7.

El siguiente paso es estudiar y aprender; eso incluye el meditar, lo que amplía y profundiza nuestro testimonio. “Pero he aquí, te digo que debes estudiarlo en tu mente; entonces has de preguntarme si está bien”8.
Podemos aprender cómo las respuestas vienen por medio de la inspiración; vienen como pensamientos y sentimientos a nuestra mente y a nuestro corazón9. De vez en cuando, las respuestas pueden llegar como un ardor en el pecho. Elías enseñó que la respuestas vienen como “un silbo apacible y delicado”10. El Señor dijo: “…si está bien… haré que tu pecho arda dentro de ti; por tanto, sentirás que está bien”11.





lunes, 18 de junio de 2018






“El verdadero éxito de una misión … se graba profundamente en tu corazón y en el corazón de aquellos cuyas vidas cambien eternamente a causa de ti.”


Otro año mas de vida :-)  

Elder Guarchaj, Hermana Vasquez y Hermana Sol
 PIDE DE ZONA 

lunes, 4 de junio de 2018


Elder Guarchaj


Los discípulos de Jesucristo siempre han tenido la obligación de llevar Su evangelio al mundo (véase Marcos 16:15–16); sin embargo, a veces se nos hace difícil abrir la boca y hablar de nuestra fe a los que nos rodean. Mientras que algunos miembros de la Iglesia tienen un don natural para hablar de religión con las personas, otros se muestran un tanto indecisos o se sienten incómodos, avergonzados o incluso temerosos de hacerlo.
Con ese fin, quiero proponer cuatro cosas que cualquier persona puede hacer para cumplir con la comisión del Salvador de predicar el Evangelio “a toda criatura” (D. y C. 58:64)