Elder Guarchaj
Los discípulos de Jesucristo siempre han tenido la obligación de llevar Su evangelio al mundo (véase Marcos 16:15–16); sin embargo, a veces se nos hace difícil abrir la boca y hablar de nuestra fe a los que nos rodean. Mientras que algunos miembros de la Iglesia tienen un don natural para hablar de religión con las personas, otros se muestran un tanto indecisos o se sienten incómodos, avergonzados o incluso temerosos de hacerlo.
Con ese fin, quiero proponer cuatro cosas que cualquier persona puede hacer para cumplir con la comisión del Salvador de predicar el Evangelio “a toda criatura” (D. y C. 58:64)
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